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Matar tiempo sin morir en el intento

Updated: May 5


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Por: Daniel Gomez | @dagomesco


Antes que nada déjenme decir que lo primero que debemos matar es el concepto de “matar” el tiempo. Todo lo contrario, el tiempo debe ser “invertido”, y cuando se trata de cultivar una mentalidad de positivismo y crecimiento, el uso de las palabras importa, entonces cambiemos nuestra mentalidad, y nuestras acciones, y pasemos de ser “matones” a “inversionistas”. Es más, me atrevo a decir que no hay mejor momento para hacer este cambio que ahora.


Estamos pasando por momentos sin precedente, el distanciamiento físico necesario para desacelerar la propagación del COVID-19 ha hecho necesario que pasemos mucho más tiempo encerrados en casa del que estábamos acostumbrados. Esto ha creado la falsa percepción de que el número de opciones disponibles cuando buscamos qué hacer con nuestro tiempo se ha limitado por la restricción de movilidad, cuando en realidad, el número de opciones es prácticamente infinito. Especialmente, considerando que tenemos acceso a casi la totalidad del conocimiento y creatividad humana al instante con tan sólo prender nuestro celular.


Pero no me malinterpreten, yo seré el primero en admitir que quedarnos en casa impide hacer muchas actividades agradables, pero esta situación simplemente destaca la necesidad de cambiar nuestra mentalidad, pasar de pensar en restricciones, a pensar en posibilidades. En vez de enfocarte en todas las cosas que NO puedes hacer, enfócate en todas las cosas que SÍ puedes hacer.


Aún mejor, ¿recuerdas todas esas cosas que has querido hacer pero llevas posponiendo por no tener tiempo para hacerlas? ¡Ahora es el momento! De repente es posible hacer muchas de estas cosas, simplemente por el tiempo que se ha liberado al no poder movilizarse con tanta frecuencia.


Porque, seamos claros, no es que tengamos “más tiempo” que antes. El número de horas en el día no ha cambiado, TODOS tenemos las mismas 24 horas. Simplemente se ha liberado tiempo que antes estaba comprometido a otras actividades.


Entonces, ahora que tenemos más “tiempo libre”, ¿Cómo podemos invertirlo bien? Yo empezaría por aclarar que darle “buen” uso al tiempo es un tema de perspectiva, sólo tú sabes qué inversiones de tiempo valen la pena, y por eso, sólo tú puedes determinar qué actividades califican como una buena inversión de tu tiempo. Quizás, es hacer más ejercicio, leer, o aprender otro idioma; tú decides.


La razón por la que digo todo esto es porque una de las cosas que más me ha sorprendido en estos tiempos difíciles, ha sido la cantidad de gente que parece tener dificultad en hacer “buen” uso de todo el tiempo “extra” que tienen por la cuarentena. Esto me sorprende porque mi problema es completamente lo opuesto, siento que nunca me alcanza el tiempo para hacer todas las cosas que quiero hacer.


Esto me llevó a reflexionar el por qué de esta diferencia, y como lo mencioné al principio, pienso que es cuestión de mentalidad. Yo he venido cultivando y practicando buenas técnicas de inversión de tiempo durante varios años, sin embargo, mi apreciación de la importancia de estas prácticas ha incrementado aún más desde que decidí “comprarme” un año entero de mi tiempo para hacer lo que se me diera la gana. Desde hace más de un año he estado viajando y viviendo en distintos lugares del mundo sin planes, ni agenda; haciendo voluntariados, conociendo, reflexionando, aprendiendo, visitando familia y amigos, y en general, sacándole el mejor provecho a las oportunidades que se me presentan.


El resultado de tener completo control sobre cómo invierto mi tiempo me ha llevado a identificar algunos hábitos y la mentalidad que hacen que el valor que obtengo de mis inversiones de tiempo, se dispare, a pesar de las restricciones de movilidad.


Me gustaría compartir algunas de estas prácticas con ustedes a continuación:


Sé curioso y nutre tu creatividad. Todo ese tiempo que deseabas tener, ahora lo tienes. Complace a tu mente y explora cosas nuevas. Déjate sorprender. Abarca proyectos grandes, te darán mucha satisfacción cuando los termines.


Ponte a cocinar. Poder elegir y contribuir, así sea un poco, en hacer la comida que nos mantiene vivos y saludables, es una inversión que vale la pena hacer.


Conecta con otros, así sea sólo virtualmente por el momento. Da mucho amor, a tu mascota, tus amigos, tu familia, tus plantas, y sobre todo, a tí mismo. Sé tu mejor amigo.


Sonríe. Dale, mantén esa sonrisa un par se segundos más. ¿Ya empezaste a sentir la felicidad que produce?


Cultiva una mentalidad de gratitud. Es fácil dar por sentado las cosas que disfrutamos todos los días ya que parecen ser un componente intrínseco a nuestro estilo de vida, pero cada cosa que usamos, poseemos, o comemos, tuvo que ser primero creada y transportada a ti con la ayuda de muchas manos. Dale valor a las cosas que SÍ puedes hacer, en vez de lamentarte por las que no puedes.


Bájale el ritmo a la vida. Vive y sé consciente del presente. Disfruta simplemente ser. No hay otro lugar donde debas estar que AQUÍ y AHORA


Pon tu vida en modo avión de vez en cuando. Desconéctate para recargate. Disfruta las pequeñas cosas en tu día. Saborea tu taza de café. Esas canción que amas, escúchala con atención.


Doma la necesidad de tu mente de estar en todos lados al mismo tiempo, esto es particularmente importante considerando el exceso de actividad en línea que llama nuestra atención en cada momento. Sé crítico de lo que significa estar informado.


Aprecia el sentimiento de libertad que viene con ser dueño de tu tiempo. No cuentes los días, haz que cada día cuente. Poder hacer las cosas que uno quiere hacer implica responsabilidad y empoderamiento. Acéptalo.


Maximiza el valor que recibes de hacer labores domésticas y cultiva hábitos conscientes. Planea tus tareas y sácale el mayor jugo a tu inversión. Puedes escuchar audiolibros, podcasts, o uno de esos mensajes de voz interminables cuando lavas los platos; o puedes hacer ejercicio mientras limpias la casa. Quizás sentadillas, fortalecer brazos, o cualquier movimiento que ayude a fortalecer tus músculos sin riesgo, incluso puedes pararte en una pierna mientras te lavas los dientes. Construye y disfruta tus rituales.


Espero que estos aprendizajes y prácticas te ayuden en estos tiempos difíciles. Todos estamos en esta, y es muy importante apoyarnos.


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Gracias por tu inversión de tiempo.



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